martes, 14 de noviembre de 2023

MÁS FEO QUE PICIO

 Soy muy feo, feísimo; y, por este motivo, al comienzo de mi vida lo pasé fatal. Después, cuando acepté mi condición de adefesio, empecé a vivir en paz con mi desgracia; pero reitero que, hasta entonces, tuve muchos momentos de infelicidad...

Recuerdo que, de pequeño, una mujer mantecosa y meliflua se persignaba cada vez que me veía; y también me acuerdo de que otra dona que siempre iba llena de joyones me comparaba con un tal Picio, sin que menda tuviera idea de quién era ese señor...

Ya en la pubertad, cuando aparecieron Los Sirex y su canción “Que se mueran los feos”, el zaherío por parte de mis compañeros de clase fue tremendo. Se reían de mí mientras continuamente repetían el título de la tonadilla: ¡Que se mueran los feos! ¡Que se mueran los feos! Fue horrible; no me quiero ni acordar...

Mas también he disfrutado de instantes de gloria. Como sucedió aquel verano en que una francesa declaró que yo era el muchacho “plus” atractivo que había conocido. Me comparó con los dos feos más famosos de la época: Jean-Paul Belmondo y Serge Gainsbourg; e, incluso, llevada por el entusiasmo, añadió que mi persona era la perfecta combinación de ambos. El estío del que hablo fue el mejor de mi existencia. Una tarde, a la hora de la siesta, la gala puso en el tocadiscos “Je t'aime... moi non plus” y, embargados por las notas, pasamos el Rubicón...

Nieves Correas Cantos


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