Hay personas que enseguida perciben la extenuación en el semblante de sus amigos y procuran no molestarlos. Mas otros, que parecen estar en la luna, no se enteran de la realidad y resultan siempre inoportunos.
EL HOMBRE CANSADO Y EL CHACHACHÁ
Cuando uno está agotado, lo que le apetece y necesita es descansar. Dejar el cuerpo y la mente en reposo y esperar a que el cese de toda actividad surta efecto.
En ese estado de sufrimiento infinito, a un ser humano le es imposible acceder a las proposiciones de los demás; de manera especial, si dichas propuestas son de carácter festivo. Porque ¿cómo se va a ir de jarana una criatura que no puede ni con su alma? ¿de dónde va a sacar fuerzas para aguantar tanto bullicio? Y ya no digamos si los requerimientos son para bailar un mambo; pero es que... ¡ni aunque fuera un chachachá!
Nieves Correas Cantos

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