Aunque las preposiciones son veintitantas, las sé todas: a, ante, bajo, cabe, con, contra... También soy capaz de nombrar a los doce hijos de Jacob; e, incluso, guardo en la cabeza la tabla de multiplicar. Y no es que haya estado repasando estos conocimientos hace poco. ¡Qué va! Lo que sucede es que me acuerdo perfectamente de muchas cosas que aprendí de pequeña. Sin embargo, lo reciente se me va. Mis experiencias actuales se desvanecen sin dejar apenas huella. Así, por ejemplo, puedo enumerar las virtudes cardinales y teologales que estudié antes de recibir la primera comunión y quizá no recuerde lo que comí anteayer. En fin...
Pero no es de memoria y desmemoria de lo que yo quería hablar, sino de la importancia de saber utilizar las preposiciones. Mas para no convertir el escrito en un rollo insoportable, dejo este interesante tema para otro día.
Nieves Correas Cantos

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