En lo que a ensueños se refiere, siempre he sido bastante rara. De joven, tenía fantasías erótico-musicales con el tío de una compañera de facultad al que sólo había visto una vez. Eran representaciones en las que el susodicho y yo aparecíamos cantando “Parole parole”, cual si fuésemos Mina y Alberto Lupo. Un desbarre muy morboso, ya que entonces menda era una ninfa citadina y el pariente un solterón provinciano con mucho resabio...
Ahora, la ilusión más sugestiva que albergo es escritural. Me imagino a cuatro amigas determinadas y a mí, aisladas en un lugar a causa de las lluvias. Experimentando algo parecido a lo que vivieron Lord Byron, John Polidori, Mary Shelley y demás en el verano de 1816. En mi quimera, las fabulosas féminas que somos mis allegadas y yo también unimos nuestros talentos y pergeñamos opúsculos geniales. ¡Libritos extraordinarios que harán época!
Nieves Correas Cantos

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