Hace unas semanas, por diferentes motivos, decidí alejarme de la literatura. Tomé la determinación confiada porque pensé que un descanso temporal no haría más que acrecentar mi aptitud creadora. Pero hete aquí que, después de este intervalo, la desgana se ha apoderado de mí y no encuentro la manera de quitármela de encima. En la actualidad soy incapaz de sentarme delante de una cuartilla. No me apetece en absoluto estrujarme las meninges. Me dedico a vegetar...
Cuando la voz de la conciencia me azuza para que retome mi afición escritural, me invento miles de excusas: que si el ojo nuevo, que si las gafas, que si el estrés... Pretextos inútiles ya que con ninguno logro acallar la inquietud que me reconcome.
Lo cierto es que mientras disfruto sin tener que preocuparme por si se dice “parqué”o “parquet”, la sensación de estar cayendo por una pendiente no me abandona. Al final sólo espero que mi energía venza a mi abulia y que no termine en el abismo.
Nieves Correas Cantos

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