martes, 28 de febrero de 2023

DE HORIZONTES, DIFICULTADES Y GLORIAS

 I

Un día de primavera, el maestro nos dijo a los alumnos que había llegado el momento de dar el teorema de Pitágoras y la conjugación del verbo asir. Añadió que aprender ambos temas iba a representar un gran avance en nuestro proceso de educación o salida de las tinieblas; y apostilló que las matemáticas y la lengua eran los medios más eficaces para abandonar la ceporrez.

II

Con objeto de ejercitarnos en la demostración pitagórica, don Melecio, que así se llamaba el profesor, organizó una excursión a Alicante. Una visita en la que, a la orilla del mar, nos enseñó a calcular la distancia que nos separaba del horizonte. Recuerdo que durante el viaje fuimos entonando canciones del folclore patrio. También me acuerdo de que estuvimos en la Explanada; y de que un mago que actuaba en un circo partió a nuestro preceptor por la mitad y después procedió a unir las dos partes...

III

Por lo que corresponde al verbo asir, sus irregularidades nos causaban perplejidad. Algunos estudiantes opinaban que enunciarlo era más difícil que sorber y soplar a un tiempo. Y mientras, don Melecio, con la finalidad de que no cundiera el desánimo, parafraseando a Cicerón nos repetía que cuanto mayor fuera la dificultad, mayor sería la gloria.

Nieves Correas Cantos


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