Algunos piensan que es capricho; ganas de significarme... Pero la realidad es que padezco una fobia a ser retratada que no puedo controlar. Ver una cámara delante de mí me provoca una angustia indecible; una zozobra que sólo pueden entender los que la sufren... un tormento que me lleva a no dejarme fotografiar. En ciertas situaciones comprometidas he intentado sobreponerme. Para no desentonar y/o no ofender a los que querían que posara con ellos, he procurado autoconvencerme de lo irracional de mi comportamiento obsesivo; sin embargo, aun sabiéndolo absurdo, no lo he podido cambiar...
Esta aversión a que un aparato obtenga mi imagen y los demás la puedan ver me ha conducido a tesituras muy pintorescas. En una ocasión en que después de una comida de hermandad apareció un operador dispuesto a disparar su máquina, lo primero que se me ocurrió (¡e hice!) fue coger el mantel de la mesa y cubrirme con él...
Nieves Correas Cantos

No hay comentarios:
Publicar un comentario