martes, 28 de febrero de 2023

ANTAÑO Y OGAÑO

 I Ogaño

Hoy, por segunda vez en mi vida, me he tragado un insecto. Era minúsculo; apenas un punto en el espacio. Ha ocurrido a las cuatro de la mañana; en el instante en que sorbía una cucharada de leche y el artrópodo se ha cruzado en la corriente de aire de mi aspiración. He sentido asco; y, como no podía ser de otro modo, me he retrotraído al tiempo de mi primera experiencia... 

II Antaño

En mi  niñez, yendo un día en bicicleta, se me coló por las fauces una mosca de gran tamaño. Sucedió mientras entonaba la canción de Marisol “Corre, corre, caballito”; poco después de que en el cine del pueblo echaran “Un rayo de luz”. 

III Antaño y ogaño

Antaño, como ogaño, el bocado insectil me pareció repugnante. Pero el de la infancia fue peor porque a la náusea se unió la incerteza; el desconocimiento de qué camino iba a seguir el díptero por el interior de mi cuerpo... Mi mejor amiga opinaba que cualquier ruta era posible. Para afirmar tal cosa se basaba en que, a una prima suya que había ingerido una pulsera, se la habían descubierto colgando de una costilla al mirarla por rayos X...

Nieves Correas Cantos


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