¡Será cretino! ¡Pues no ha escrito un poema donde satiriza mi falta de naturalidad! Un coplón destinado a ridiculizarme. Lo ha titulado “El artificio de doña Catalina”; aunque su naturaleza es tal que el epígrafe que mejor lo definiría sería el de “La regurgitación de don Borondón”. Se trata de un bodrio infumable; una pésima composición no apta para mentes cultivadas.
En sus ripiosos versos, el poetastro critica mi sofisticación y la califica de estomagante pose. Dice que la sencillez ha desaparecido de mi vida y que el rebuscamiento desfigura todos mis actos. Se burla de mi afectación y me tilda de esperpéntica...
¡Y pensar que si yo a este sujeto no lo hubiera rechazado cuando me cortejó, ahora lo tendría ensalzando mi elegancia! Pero eso sí, sus textos laudatorios serían tan malos como los denigrativos; los propios de un hombre de corto talento y larga vanidad.
Nieves Correas Cantos

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