Cuando Aurora se despertaba, lo primero que hacía yo era hablarle de la vaca Nicolasa. Sí, de esa bóvida pintada por Andy Warhol que colgaba de una pared de su habitación y que tanto la atraía. Se me ocurrió llamarla Nicolasa no sé muy bien por qué; pero a la pequeña pareció gustarle el nombre y las historias que inventaba sobre ella...
Le contaba que la res había invitado a sus amigos rumiantes a merendar en el prado; una tierra en la que además de yerba, crecían flores como las que figuraban en otra reproducción de Warhol colocada al lado de la del animal bovino...
Nieves Correas Cantos

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