Durante el tiempo que mi nieta permaneció con nosotros en el pueblo, estuve haciendo tonterías sin parar; lo que se dice niñeando ininterrumpidamente. Obviando mi adultez, me di a ejecutar monerías y aspavientos de una manera desaforada; toda yo fui puro ademán... En algunos momentos creí que nunca podría recuperar mi condición de desarrollo; que, con tanto hacer cosas impropias de una persona formal, acabaría convertida en una especie de mutante visajera. Y es que a la pequeña le chifla verme gestear; y, para mí, su disfrute es el mayor impulso.
Nieves Correas Cantos

No hay comentarios:
Publicar un comentario