Estos días recuerdo especialmente a Carmen Sevilla y el Telecupón. Me acuerdo de la gran artista porque el cuello se me ha puesto como el fuelle de un acordeón y ella, en dicho programa, daba consejos sobre cómo solucionar este problema.
Explicaba la bellísima Carmen que, con una mano a cada lado, había que estirar al máximo la piel de esta zona hacia atrás; y, después, sujetar el pellejo sobrante en el pescuezo con un esparadrapo.
A mí esta solución no me parece mal, siempre que el pelo tape la nuca; aunque también existen otros remedios cuales son ponerse un fular en verano y una gorguera en invierno. Me encantaría poner de moda este adorno que tanto favorecía a Felipe II...
La cuestión es que el cuello se me ha llenado de pliegues antiestéticos y algo tengo que hacer. La pospandemia ya está aquí y el mundo y sus frivolidades me están esperando.

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