Todo empezó con un antojo. De pronto, me entraron unas ganas enormes de comerme una empanadilla. Un deseo apremiante que me condujo a la pastelería donde hacían las mejores. Pero una vez allí, y con la apetencia pastelera exacerbada, no sabía por cuál decidirme. Las había rellenas de pisto (mis favoritas), atún, patatas, carne... La visión de todas ellas me hacía salivar y mi indefinición iba en aumento... Al final, obligada por la impaciencia manifiesta de los clientes que aguardaban su turno, elegí una de escalivada...
lunes, 5 de julio de 2021
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario