lunes, 1 de marzo de 2021

UN CEÑIDOR QUE MORTIFICA

 Desde que tengo uso de razón llevo faja. Y no es muy elástica, que digamos, sino más bien tirando a rígida. Una prenda constrictora que reduce mis caderas proporcionándome seguridad. Un ceñidor que me mortifica, mas del que no puedo prescindir porque mis ancas, cuadriles, jamones... son muy voluminosos y tienden a desparramarse. Y ya sé que el término cuadril no es el más elegante para aludir al caderamen, y menos el de anca o jamón... pero es que estas adiposidades culares me avergüenzan mucho, y para resarcirme necesito nombrarlas de una manera despectiva.

En verano, cuando no puedo soportar las apreturas del corsé, sueño con que nunca lo voy a volver a necesitar y con que unas tijeras mágicas lo cortan de arriba abajo. Dos hojas de acero que lo rasgan dándome por fin la libertad...

Ahora puede que mi fantasía se haga realidad. Esta mañana, el pregonero nos ha hecho saber a todos los vecinos que ha llegado al pueblo un profesor de gimnasia que promete acabar con este tipo de tormentos. No sé muy bien cómo lo va a conseguir, aunque espero que sea verdad y no se trate de un visionario. 

No hay comentarios: