lunes, 1 de marzo de 2021

EL PROFESOR DE GIMNASIA LE PIDE COOPERACIÓN A NIEVES

 ¡Te necesito, querida Nieves! Preciso que me escribas el discurso que tengo que pronunciar en la inauguración del curso de gimnasia. Lo lógico sería que lo pergeñase yo, mas llevo cinco horas intentándolo sin ningún resultado.

Las ideas bullen en mi cabeza con mucha intensidad, pero son conceptos inconexos que no logro enlazar. Ocurrencias que se agitan en mi magín alocadamente, y que alguien me tiene que ayudar a coordinar para exponerlas de una manera inteligible.

Quiero que mi alocución verse sobre la salud y el disfrute. Decirle a los alumnos que  conforme vayan desapareciendo los kilos sobrantes irán volviéndose más osados y atrevidos. Que cuando la vergüenza que les modera el ímpetu ya no esté, podrán actuar y expresarse sin cortapisas; que la cortedad y el encogimiento que les acogota se alejarán con la grasa perdida...

Sé que tú, Nieves, me harás un alegato con estilo. Como habrás advertido en mis renglones anteriores, el goce al que me refiero es carnal y espiritual. Además de profesor de gimnasia soy sexólogo formado en París, e intuyo que puedo hacer mucho por esta gente.

No puedo acabar sin enterarte de que la conferencia la leeré en el salón parroquial y con el cura delante. Por ello es necesario que el lenguaje empleado sea llano para que llegue a todos, y a la vez no demasiado explícito. Estoy seguro de que me harás una joya literaria.

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