viernes, 22 de enero de 2021

DE CARRITOS Y MOISESES

 Observar a aquellos abuelos primerizos resultaba conmovedor. Aún no había nacido el vástago que aguardaban y ya su estado se podría calificar de psicodélico. Y no lo digo porque de repente les hubiera dado por decir o hacer extravagancias, o por parecer atontolinados (un poco sí); sino por el comportamiento tan tierno que habían empezado a mostrar y que era inhabitual en ellos.

Invadidos por un maremagno de sensaciones que iban del anhelo a la esperanza, pasando por el amor; los dos ascendientes habían bajado de sus respectivos pedestales para convertirse en humanos. Ablandados por esta condición se habían vuelto comprensivos, sensibles, tolerantes... Y hasta dejaron de pontificar sobre hermenéutica (uno de sus temas preferidos) para hablar de carritos, pañales, moiseses... 

No hay comentarios: