Eso que dices que haces es un despropósito, Hermenegilda. ¿Cómo que desde que estás sola no guisas? Entonces, ¿qué comes? Aseguras que con cualquier cosa te mantienes; aunque, ¿cuáles son esas sustancias indeterminadas que afirmas que ingieres? ¿Una tortilla y una hoja de lechuga? ¿Un pedazo de pan y queso? ¿Una empanadilla comprada por la mañana en la panadería? ¿No comprendes que no te estás alimentando bien y que eso redundará en tu salud?
No digo que cada día te pongas a cocinar platos sofisticados; y con más razón si no te atrae este arte ni eres una gourmet. Pero un potaje con cardillos; un arroz caldoso; unos espaguetis sí que te tienes que hacer. Y, aunque no te apetezca, has de beber agua: un par de vasos al menos... ¡y alguna pieza de fruta!
Invita de vez en cuando a comer a cualquier amiga, y déjate convidar; y, cuando te apetezca, vete con todas ellas a uno de esos restaurantes de menú, pagándoos cada una lo vuestro.
Sería una estupidez que estando tú sola almorzaras con mucho ceremonial; pero no dejes de guardar aquello que viene impuesto por la costumbre. Mantenerlo te puede librar de caer en el abandono...

No hay comentarios:
Publicar un comentario