lunes, 6 de enero de 2020

Hermenegilda no quiere cocinar


Eso que dices que haces es un despropósito, Hermenegilda. ¿Cómo que desde que estás sola no guisas? Entonces, ¿qué comes? Aseguras que con cualquier cosa te mantienes; aunque, ¿cuáles son esas sustancias indeterminadas que afirmas que ingieres? ¿Una tortilla y una hoja de lechuga? ¿Un pedazo de pan y queso? ¿Una empanadilla comprada por la mañana en la panadería? ¿No comprendes que no te estás alimentando bien y que eso redundará en tu salud?
No digo que cada día te pongas a cocinar platos sofisticados; y con más razón si no te atrae este arte ni eres una gourmet. Pero un potaje con cardillos; un arroz caldoso; unos espaguetis sí que te tienes que hacer. Y, aunque no te apetezca, has de beber agua: un par de vasos al menos... ¡y alguna pieza de fruta!
Invita de vez en cuando a comer a cualquier amiga, y déjate convidar; y, cuando te apetezca, vete con todas ellas a uno de esos restaurantes de menú, pagándoos cada una lo vuestro.
Sería una estupidez que estando tú sola almorzaras con mucho ceremonial; pero no dejes de guardar aquello que viene impuesto por la costumbre. Mantenerlo te puede librar de caer en el abandono...

No hay comentarios: