sábado, 13 de mayo de 2023

EL SALTAMONTES Y LA MUJER DISPARATÁ

 Desde hace un par de horas estoy intentando echar a un saltamontes de mi dormitorio. Como desconozco todo lo referente a este animal, actúo al tuntún; ejecutando movimientos raros y diciéndole al bichejo que se vaya. Él me mira con sus ojos prominentes y me contesta que nanay; después, de manera inmediata, pega unos cuantos brincos y se instala en el otro extremo de la habitación. Hace un momento, por ejemplo, se encontraba adherido a la pata del armario; y ahora lo descubro detrás del secreter. ¡Y todo el numerito lo está realizando sin parar de estridular!

Me estoy poniendo histérica porque la tarde avanza y yo necesito que el molesto visitante desaparezca de mi alcoba antes de la hora de dormir. ¡No quiero ni pensar lo que sería pasar la noche sabiéndolo cerca! En una ocasión he logrado que se pusiera al borde de la ventana abierta; y, para animarlo a que traspasara el marco, he comenzado a medio gritarle “¡hale, hale!” a la vez que gesticulaba... ¡Pero nada!

Enfrente de mi casa se ha colocado un cotilla que no deja de mirar hacia mi balcón. El hombre no pierde ripio de todo lo que está aconteciendo. Debe de pensar que estoy disparatá al verme vocear y revolverme de esta manera.

Nieves Correas Cantos 


No hay comentarios: