sábado, 13 de mayo de 2023

DE PÁMPANAS Y GORRIONES

 Ahora que la vorágine citadina me tiene atrapada y apenas consigo respirar, recuerdo con añoranza mi última estancia en el pueblo. Fueron días en los que el paso del tiempo se lentificó y pude saborear la llegada de la primavera. Entonces logré percibir cómo la parra del patio se iba llenando de pámpanas; y también el modo en que las tinieblas se mostraban cada tarde más remolonas a la hora de engullir el paisaje. Los gorriones, con sus trinos, me despertaban al amanecer; y era manifiesto que el júbilo y el esplendor de la nueva estación estaban acabando con el ocaso y la melancolía del invierno...

Nieves Correas Cantos

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