sábado, 13 de mayo de 2023

EL DESPISTE Y LA CEPORREZ

 Ayer, al caer la tarde, un viento frígido procedente del cerro Patatón comenzó a soplar por el pueblo. Fue una corriente de aire que terminó con el buen tiempo que veníamos disfrutando; y, también, una perturbación atmosférica que nos recordó que la primavera es una estación imprevisible. 

La poderosa ventisca enseguida se coló por las rendijas de las casas de la villa templando sus ambientes; y al paisanaje no le cupo otro remedio que volver a encender la calefacción.

En mi vivienda, la borrasca patatera también se hizo notar. De hecho, mi menda pasó en un instante de sentir calor a frío; y fue entonces, al intentar conectar el aparato de aire para que calentara la habitación, cuando se puso de manifiesto lo despistada y cazurra que puedo llegar a ser.

Porque no sólo es que me equivocara de mando y cogiera el de la televisión; es que, al ver aparecer a los personajes de “Sálvame” en lugar del ardiente fluido, no me percaté de manera inmediata de mi error. Al contrario: durante un rato estuve tratando de entender lo que me había parecido un prodigio de la técnica.   

Nieves Correas Cantos


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