sábado, 13 de mayo de 2023

DE MAYOR A MAYORCÍSIMA

 I. El porrazo

Aquel porrazo me dejó dolorido el cuerpo y el alma. Fue un batacazo monumental; de los que hacen época. Me lo pegué en las postrimerías del verano pasado; el día en que, deambulando por una capital de provincia, trastabillé y caí cuan larga era. Desde entonces tengo la impresión de estar instalada ya en la vejez. Es como si el golpe maldito hubiera actuado como una patada en el culo; una formidable coz que me hubiera despachado de la madurez a la senectud de un modo directo y sin contemplaciones.

II. Un pesimismo exagerado

En muy breve espacio de tiempo he experimentado cambios que me mantienen expectante y que voy a intentar describir. Para empezar diré que mi característica viveza está siendo sustituida por la tribulación y que este hecho lo condiciona todo. Ahora me acobardo con facilidad; me siento más vulnerable y he renunciado a hacer planes a largo plazo ya que el futuro se me antoja plagado de incerteza. También, y sin poderlo remediar, me estoy identificando tanto con el papel de persona mayor que pronto será éste el título que me defina. Conjugo con asiduidad el verbo flaquear porque mi cuerpo se debilita y la idea de la muerte forma parte de mi pensamiento. En fin, que me he convertido en la alegría de mi casa...

III. La nostalgia

Creo que mi amor por el absurdo permanece intacto, pero dudo que mi talento disparatador lo esté también; una granítica sensatez se ha apoderado de mí y me está fosilizando... Recuerdo con una nostalgia infinita el tiempo que se fue...

Nieves Correas Cantos


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