En mi vida nunca pasa nada... ¡Cero! Nada bueno, ni malo, ni regular... Y la gente que me rodea desconoce por completo lo agobiante que esa nada puede llegar a ser...
Mis días, carentes de acontecimientos, se suceden todos iguales en un rosario interminable; y yo, sin ningún elemento provocador que me haga reaccionar, soy como una náufraga perdida en el mar de la monotonía...
Es por ello que la otra noche, cuando descubrí un programa de radio en el que los oyentes contaban sus cuitas, llamé y les dije que me llamaba Rufina. Y a partir de que se tragaran esa trola, me desinhibí y me inventé una nueva existencia. Les referí que andaba en amores con un chocolatero, pero que recientemente había aparecido un antiguo novio removiendo viejas pasiones y que estaba confundida. También les aseguré que la marquesa del Pijiritito me había elegido para redactar sus memorias y que por tal motivo tenía que alternar con damas y caballeros alcurniados y con donjuanes de vejez triste que aun me tiraban los tejos... En fin, que la audiencia quedó entusiasmada con mi historia y está deseando que la continúe...
Sé que estoy mintiendo a los radioyentes, mas no me remuerde la conciencia porque no tengo propósito de engañar. Mi cuento no es una patraña, sino una ficción; una quimera destinada a ilusionar e ilusionarme. De hecho, mi ahora se me antoja apasionante...
Nieves Correas Cantos

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