Me llamo José; José Equis Ye por si a alguien le interesa...
Mi nombre me parece sobrio y elegante; pero, cuando era pequeño, me molestaba que tantos congéneres lo llevaran. De hecho, en la escuela, más de la mitad de los alumnos éramos tocayos; y, por este motivo, el maestro necesitaba identificarnos por el apellido.
A mí, que no bastara mi nombre de pila para ser reconocido me hacía sentir inferior. Tenía la sensación de resultar insignificante; una simple partícula perdida en el magma de lo común... Entonces me hubiera gustado tener una gracia rimbombante; algo como Zacarías, Eustasio, Salustiano o Bernabé... Luego, con el tiempo, adquirí seguridad y comprendí que era yo quien debía singularizar el apelativo y no el apelativo a mí.
La familia y los amigos siempre me han dicho Pepe. Pepe por aquí, Pepe por allá... Y no es que esta forma de designarme sea más original... ¡Qué va! Abundamos de tal modo los Pepes que, en cualquier lugar público, en el momento en que alguien vocea semejante hipocorístico, somos varios los que nos volvemos sintiéndonos clamados.
Recuerdo cómo le cautivaba mi nombre a una chica con la que anduve en amores. Se prendó de él la primera vez que bailamos juntos. Se lo susurré al oído cuando me lo preguntó. Después, le privaba repetirlo en determinados instantes...
Nieves Correas Cantos

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