viernes, 14 de enero de 2022

LOS CAÑOS DE PAÑO

 Normalmente puedo ponerme el chaquetón sin dificultad. Pero algunas veces, cuando ya tengo metido un brazo en una manga, la mencionada prenda parece revolverse y me es imposible completar la operación.

Es lo que me sucedió la otra mañana estando en la calle. Intenté embutirme en el gabán que hasta ese momento había llevado sobre los hombros y me quedé a medias. Con la extremidad superior izquierda introducida en su correspondiente caño de paño, no logré encontrar la abertura del conducto parejo de ningún modo. Al final, y coincidiendo con el afloramiento de una lágrima (no sé si de frío, impotencia o ambas cosas), un alma caritativa vino a salvarme. Acercándose por detrás, cogió la parte colgante de mi abrigo y me ayudó a terminar de ponérmelo. 

Nieves Correas Cantos  

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