viernes, 14 de enero de 2022

DE RIBAZOS Y MAMPORROS

 De todas las irregularidades del terreno, a las que les tengo un especial cariño es a los ribazos. En alguno de estos taludes que tanto abundaban en mi pueblo están puestos mis recuerdos; experiencias que marcaron mi niñez.

En uno de estos declives la alfarera ponía sus vasijas a secar. Botijos, alcancías, bacines, cántaros, lebrillos... aparecían colocados en el suelo; y los castizos llamaban a este lugar la cuesta del Piporro, de la Hucha o de los Orinales, según estuvieran haciendo honor a los primeros recipientes mencionados, a los segundos o a los terceros.

En otra de estas pendientes me fijaba yo cuando llegaba la primavera. Su superficie cubierta de yerba, amapolas y margaritas permanece en mi cabeza como símbolo de esta estación. Y por otra ladera nos dejábamos caer rulando mis amigas y yo una y otra vez.

También, en el que de resultas se llamó el escarpe del Mamporro, una muchacha muy pudorosa le arreó un golpe a un mozo que intentó besarla en el momento en el que estaba desprevenida...

Y había más costanas en mi pueblo. Ribas y faldas por la que transité y que guardo en la memoria.

Nieves Correas Cantos


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