jueves, 22 de octubre de 2020

¡NOS OYEN!

 Pensad que soy una ida; una majareta; una lunática... O, si lo preferís, creed que son los vocablos “babieca”, “mentecata” o “majadera” los que mejor me definen. Opinad, si así os place , que quizá me sucede con respecto a la Internet lo que a los catetos de antaño en relación con la máquina de vapor, el automóvil o las aeronaves; que los consideraban artefactos diabólicos capaces de apoderarse de la humanidad.

Juzgadme como queráis, pero yo os digo que los móviles nos escuchan. Y si os estáis riendo después de percibir mi aseveración, o moviendo la cabeza de un lado a otro con pena, o dudáis; explicadme, por favor, a qué se debe lo que me ha sucedido, que de ninguna manera acepto como una coincidencia.  

Ayer por la tarde estuve perorando acerca de las virtudes de la combinación; esa prenda que antiguamente se llevaba debajo del vestido y que tanto aire le daba a éste. Pues bien: esta mañana, en un teléfono celular que había estado encima de una mesa mientras yo discurseaba, han aparecido multitud de anuncios de enaguas; y, lo que es más inquietante, haciendo hincapié en las formas y colores que yo había señalado como mis preferidos.

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