jueves, 22 de octubre de 2020

CON EL SOLECICO EN TODO LO ALTO

 Mi amiga Prepedigna está triste, alicaída, muy desmadejá... Como todas las actividades a las que se dedicaba antes de la pandemia han sido suspendidas y las relaciones sociales restringidas al mínimo, cada día que pasa se siente más aislada y le abruma la soledad. 

Para hacerle más llevaderas las jornadas, algunos mediodías me acerco a su casa a verla; y, aprovechando que el solecico está en todo lo alto, salimos a pasear. Luego, cuando volvemos, mientras ella sirve el guiso yo avío la ensalada; y después del postre, nos trasladamos al sofá y vemos una película.

Por ser ambas fanes de Almodóvar, ahora estamos reviendo sus filmes. No vamos en orden, sino según cuáles sean nuestras apetencias en el momento de elegir. La semana pasada le tocó el turno a “Volver”; en mi siguiente visita fue “Tacones lejanos”; y anteayer disfrutamos de “Los abrazos rotos”.

Prepedigna dice que a quienes la  COVID les está arrebatando  el tiempo con mayor crueldad es a nosotros los mayores; que, por tener los días contados, no vamos a poder recuperarlos jamás.   

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