Necesito desnudarme por dentro. Hacer un estriptís mental en forma de libro; e ir descubriendo en sus páginas mi verdadera personalidad.
Los sinsabores que fatigan mi ánimo me piden con ahínco que lo haga. Arguyen que llevarlos al papel es la mejor manera de desembarazarme de ellos para así poder crecer; y los gozos, que también los hay, me alientan y están ansiosos de figurar.
El inconveniente es que no sé por dónde empezar; y que tampoco estoy segura de que el desnudamiento lo pueda ejecutar con arte. Tengo miedo; porque cuando se trata de ir dejando a la vista lo que normalmente está tapado, la línea que separa lo sublime de lo obsceno es finísima y muy fácil de traspasar.
Además tendría que convencer a mi otro yo y eso es imposible. A esa parte de mí que siempre se impone, y que considera que es preferible morir (en sentido figurado) a exponer la intimidad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario