martes, 6 de octubre de 2020

LA INCAPACIDAD DE NICANORA PARA CONSENSUAR

 I

Nicanora vivía sola y era feliz. Pero hace unos meses, se le metió en la cabeza que necesitaba compañía, y esta idea se acabó convirtiendo en una obsesión.

Como los otoñales que conocía y estaban libres no le gustaban, y tenía prejuicios sobre buscar novio en La Internet, decidió acudir a uno de esos programas cuya finalidad es acabar con la soledad de la gente; y, aunque lo que pretendía no resultó, su paso por televisión fue toda una experiencia.

II

En aquella tarde única se enteró de los entresijos del programa en cuestión, y todo el personal la trató de maravilla. Considerando que de su acicalamiento se encargaron grandes profesionales, la dejaron tan espectacular que parecía una estrella hollywoodiana; y lógicamente, su autoestima se desbordó. Fueron un montón los caballeros que llamaron interesándose por su persona... Definitivamente, su aparición en la pequeña  pantalla fue apoteósica.

III

En los días siguientes, Nicanora contactó con todos los pretendientes de la lista que le dieron; y del interesante plantel, se avino con uno.

Al principio todo fue maravilloso. Emprendieron la relación con mucha ilusión, e iban de sorpresa en sorpresa. Los dos pusieron empeño en que aquello saliera adelante; y el sexo, una vez superada la incomodidad de las primeras horas, también fue excelente, por no decir soberbio. 

El inconveniente que hubo para poder convivir de modo satisfactorio fue que Nicanora no estaba acostumbrada a tener que consensuar; que eso de tener que ponerse de acuerdo con otra persona para tomar cualquier decisión no lo podía soportar; que la sacaba de quicio... 

Y así, lo que podía haber sido una relación duradera acabó en aventura.  


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