Por no ser nada comunicativa en el pueblo me decían “La Enigmática”; pero como a mí dicho epíteto no me satisfacía demasiado, me fui a ver a un renombrado apodador para que me sacara otro con más caché. El experto, un hombre muy leído y escribido, después de cobrarme cincuenta duros y de una intensa cavilación, me denominó “La Esfinge Puñetera” y con este alias me quedé. A mí el nuevo mote me gustaba ya que tenía reminiscencias literarias; y, también, porque al ser una muchacha tan reservada y nacida en un lugar llamado Puñeta, me caracterizaba de manera perfecta.
Asimismo apreciaba yo en el remoquete unas connotaciones siniestras que me divertían. Me refiero a que además de su significado primigenio, podía representarme ante los despreciables cotillas a modo de una fémina sibilina y fastidiosa que les ocultaba información...
Nieves Correas Cantos

No hay comentarios:
Publicar un comentario