jueves, 29 de diciembre de 2022

MIENTRAS ME HAGO EL RODETE

 En este período de la vida cercano a la vejez, muchas veces flaqueo. Pero cuando mi ánimo mengua, una voz interior que identifico con la fuerza de voluntad me conmina a seguir adelante. Sin vaguedades me dice: ¡no te pares! Y yo no me detengo porque sé que si lo hago, ese será el principio del fin. Entonces, como me ocurre ahora, me pongo a escribir...


MIENTRAS ME HAGO EL RODETE

Yo no me peino con prontitud y de cualquier manera. ¡Qué va! En componer mis canas puedo tardar una eternidad...

Lo primero que hago es preparar los utensilios necesarios: el peine de marfil; la bacinilla de porcelana en la que lo sumerjo; un peinador de batista que coloco sobre mis hombros para guardar el vestido...

Después, me gusta pasar la peinilla mojada por mi pelo una vez y otra. Enroscármelo y elaborarme un moño; sujetarlo con horquillas... Disfruto mirándome en el espejo del tocador y viendo reflejados en él episodios de mi vida. Sucesos simples y rocambolescos. Incidentes que me hicieron reír y/o llorar...

A convertir el adecentamiento matutino en una ceremonia de gran importancia para el espíritu me enseñó mi abuela. Ella decía que era el momento de la jornada en el que solía venir el arrebato; la coyuntura ideal para hacer introspección y comprobar si uno está hueco por dentro...

Nieves Correas Cantos


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