jueves, 29 de diciembre de 2022

LA VIDA SIN INCUMBENCIAS

 En la vida es bueno tener cometidos; incumbencias que cumplir. Levantarte por la mañana y saber adonde ir. Sostener obligaciones que por un lado pueden agobiar; y, por otro, dar sentido a la existencia...

Yo, por ejemplo, antes tenía una misión que ejecutar y era muy feliz. Sin que nadie me hubiera dado atribuciones para ello, cada día me apostaba en la encrucijada de caminos que hay a las afueras de mi pueblo y me dedicaba a mostrar la ruta a todo viajero que anduviera despistado. Me convertía en una espacie de mojón parlante, como si dijéramos...

He de manifestar que el oficio de orientador caminero me hacía sentir útil y poderoso a la vez. Gozaba de la posibilidad de ayudar a los transeúntes y/o de ser su peor pesadilla. Dependía de mi voluntad que llegaran a su destino o que acabaran en el extremo opuesto...

Mas llegaron los móviles y mi época maravillosa terminó. Con los teléfonos mostrando los itinerarios con todo detalle, ya no hacía falta mi concurso. Al principio continué yendo a la intersección; no obstante, como los coches no se detenían, pronto desistí...

Entonces, sin cargos que me hicieran experimentar que alguien me necesitaba, me entregué a vegetar. Me convertí en una planta que veía pasar el tiempo a través de la ventana. Y así estuve hasta que harto de languidecer... ¡me inventé un nuevo compromiso! 

Nieves Correas Cantos


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