Cuando le digo a mi nieta de veintidós meses que es una chica yeyé, ella, para contrariarme, declara que yoyó. Mi menda, haciendo grandes aspavientos, le expresa que no es yoyó, sino yeyé. Pero la pequeñita insiste que yoyó; y servidora, fingiendo furor, reitera que yeyé...
En este punto de la pendencia, ambas nos ponemos a cantar la tonadilla que tan bien interpretó Conchita Velasco mientras nos movemos al compás; y mi consuegra, que ha asistido divertida a todo el espectáculo, se une al jolgorio...
Nieves Correas Cantos

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