Admito que en un contexto de Semana Santa como el que estábamos, lo normal hubiera sido interpretar una saeta o cualquier otra música procesional; pero ese “Georgia on my mind” por el que se arrancó un trompetista de la banda local, aunque en un primer instante me descolocó, logró cautivarme.
Sucedió después de un acto religioso; cuando algunos nazarenos e instrumentistas entraron en el bar en el que nos encontrábamos mis amigas y yo con el propósito de esparcirse.
Para mí, escuchar por primera vez la canción de Hoagy Carmichael, y de una manera tan incongruente, resultó una experiencia vital muy honda. Conforme el solista ejecutaba la pieza, me fui liberando de convencionalismos cascarriosos hasta alcanzar el culmen del arrobamiento. Las notas esparcidas desdibujaron los límites de mi ortodoxia y la incoherencia que estaba viviendo trocó en genialidad...
Este episodio de mi existencia lo recordé ayer mientras viajaba con unos amigos a Sitges. En el coche empezó a sonar “Georgia on my mind” y yo me retrotraje al momento que acabo de narrar...
Nieves Correas Cantos

No hay comentarios:
Publicar un comentario