miércoles, 29 de septiembre de 2021

EL ESPANTOSO CHAMPIÑÓN

 Nada más abrir la ventana me topé con la escultura. Me refiero a una especie de hongo que el Cabildo colocó en primavera en medio de la calle. Durante el veraneo lo había olvidado completamente; pero ahora, ahí lo tenía otra vez: cenizo, obtuso, machacón... Incluso, diría, que sin mi mirada reprobatoria delante se había desinhibido. Su tamaño era más grande; su color más intenso; y hasta en su sombrero aparecían arabescos... ¡Era increíble el desmelene estival del champiñón!

Ante semejante panorama me abatí y ganas me dieron de sellar el ventanal. Pensé con horror en la posibilidad de que mi vista se acostumbrara a aquella espeluznante seta y dejara de molestarme su fealdad. Ello significaría el término de mi capacidad de  discernimiento... 

Al final recapacité y no clausuré la abertura porque por ella también veo el cielo y eso no me lo puedo perder. 

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