El sillón es beis; un color muy bonito, pero muy sucio. Cuando me prendé de él en la tienda y lo compré, no consideré este particular; y ahora estoy pagando las consecuencias.
Resulta que en su respaldar, a la altura del lugar donde se apoya la cabeza, salió hace unos días una mancha que no sé cómo quitar. Apareció inopinadamente; de la noche a la mañana. Era redondeada, negruzca, con los bordes precisos y terroríficamente asquerosa; deslucía por completo mi butaca...
Intenté hacerla desaparecer lavándola con agua y jabón. La estuve frotando con un cepillo al ritmo de un chachachá porque creí que así ejecutaría la tarea con más ardor. Y al final, lo único que conseguí fue que la mancha se hiciese manchurrón y que brotara una especie de borra de la superficie de la tela.
Ahora dudo sobre cómo solucionarlo. Lo único que se me ocurre es tejer un tapete de ganchillo y colocarlo en el respaldo, cubriendo la asquerosidad. Y de paso voy a confeccionar dos más para los brazos, ya que he advertido que empiezan a negrear.

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