Anoche me tomé una copa de champán mientras oía música, y la combinación de las dos cosas hizo un efecto extraordinario en mi cabeza...
Aunque no podría fijar con claridad lo que sucedió, diría que tuve una transportación; una especie de embeleso en el que salí de mi cuerpo e hice un viaje astral.
Todo empezó con la canción “Corazón loco”; cuando la voz dulce y envolvente de Diego el Cigala se esparció por la habitación explicando cómo se pueden querer a dos mujeres a la vez... Entonces, en mi pensamiento, sustituí a esas dos féminas por caballeros y me sentí embargada y estimulada al mismo tiempo. Los recuerdos y la fantasía se mezclaron en un extraño batiburrillo y entré en un estado maravilloso de confusión...
Pero acabó el bolero e, inmediatamente después, llegó la rumba. Los Chichos, con su poderío, entonaron “Mujer Cruel” y sentí que mi paseo por las estrellas había terminado. En la pieza, los intérpretes le recriminaban amargamente a una dama el hecho de que hubiera podido amar a dos varones simultáneamente, y yo lo vi como una llamada a guardar el decoro debido.

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