domingo, 7 de noviembre de 2021

LA HORA QUE ME SOBRA

 Desde que cambiaron la hora, el día se me hace larguísimo. Los 60 minutos que  obtuvimos al atrasar las agujas del reloj, en mi caso, continúan pendientes de llenar. Se asen a mi jornada volviéndola interminable; me aburren; resultan una pesadez...

Me estrujo el magín intentando dar contenido a los 3600 segundos que cuelgan desangelados esperando significar. Se me ocurre emplearlos en actividades que me disgusta realizar: teñirme el pelo; recoser botones; ordenar armarios... También pienso en dedicarlos a cosas atrayentes; por ejemplo, el baile. De manera súbita, me entran unas ganas enormes de comprobar si mis movimientos roqueros se parecen a los de antaño o los pasos de twist los marco igual... Asimismo, considero la posibilidad de aprovechar este lapso de tiempo para ojear el “Estupidario” de Flaubert.

Mas todo lo desecho. Por mi cabeza ronda algo que en este momento no puedo determinar y que intuyo como lo más apetecible para ejecutar en esa hora... ¡Ah! ¡Ya lo sé! Se trata del “Clamavi ad te...” de Oscar Wilde. ¡Voy a releerlo!


Nieves Correas Cantos.

No hay comentarios: