domingo, 7 de noviembre de 2021

EL APRENDIZ DE ESPAÑOL

 El verdulero de la esquina es un hombre de modales exquisitos que está aprendiendo nuestro idioma. Sus oídos avizores localizan cualquier palabra rara que digo; y, en esos casos, me pregunta por el significado de la misma e intenta repetirla cuidando la pronunciación. Después, me ruega que acepte una pieza de fruta o una hortaliza que quiere darme como prueba de su agradecimiento.

Cuando oyó de mis labios por primera vez el término “cascarria”, se desternilló; y, sin poder contener la risa, me regaló un puñado de tomates de esos que parecen cerezas. A mí aquellas bayas que explotaban en la boca me supieron a gloria y le estuve reconocida. Pero ayer, el aprendiz de español me obsequió con una granada y los resultados no fueron tan gratificantes. Me la entregó para corresponderme por haberle enseñado el vocablo “francachela”. El fruto estaba muy bueno; pero esos fueron los granos que me pude comer, ya que la mayoría salieron disparados al abrirla y aún ahora los estoy buscando.  


Nieves Correas Cantos.

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