Cuando me encuentro con alguien al que no veía desde antes de la pandemia, no sé cómo saludarlo. Me muestro titubeante, indecisa... con la perplejidad reflejada en la cara; sin intuir qué camino tomar.
La mayoría de veces, a la persona que tengo enfrente le ocurre lo mismo que a mí. Dudando qué ejecutar, amaga con regalarme un beso si así me cumplimentaba en el tiempo precovid; o hace ademán de darme la mano si ésta era su forma de demostrarme atención.
Al final, lo que suele suceder es que ambas nos miramos; y, dedicándonos la mejor de nuestras sonrisas, movemos la cabeza para arriba y para abajo como señal de respeto y cariño.
Nieves Correas Cantos.

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