miércoles, 18 de noviembre de 2020

EL SÉPTIMO CIELO

 Cuando una llega al séptimo cielo, la realidad circundante deja de existir. Los sentidos cesan de dar la tabarra con lo que ven o lo que oyen; y tú, suspendida en el éter y ajena a las pejigueras cotidianas, te puedes centrar en lo que realmente te gusta. 

Para alcanzar este estado tan placentero yo siempre me valgo de la música. Y lo mismo me da que mi transportador sea Plácido Domingo interpretando “Tosca”; Stevie Wonder con su “Isn´t she lovely”; o Moncho entonando con mucha melodía “Historia de un amor”... Lo único que necesito es que haya una superficie completamente plana donde pueda tumbarme y que las notas se esparzan por la habitación a no mucho volumen.

En plena ensoñación estaba yo hace un momento cuando mi amigo Jeremías me ha llamado por teléfono; y todo para decirme que esta noche había que retrasar las agujas del reloj porque entrábamos en el horario de invierno. Noticia que ya conocía y por la que he tenido que abandonar mi fantasía. ¡Qué inoportuno! ¡Con lo bien que me lo estaba pasando en el sarao con el que los amigos del Post estábamos celebrando el final de la pandemia! Fiesta en la había mucho baile y champán, y a la que todos habíamos acudido vestidos de gala... 


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