Si hay una canción que me levanta el ánimo, ésa es “I Will Survive”. Cuando la oigo, siento que sus notas se desparraman por mi interior provocándome un gran efecto euforizante. Experimento la sensación de estar en el interior de una discoteca; con las luces de colores emitiendo destellos, las bolas plateadas girando sin parar y el mundo de afuera detenido.
Y entrar en semejante estado psicodélico es lo que he necesitado esta mañana, en el tiempo en que un experto estaba hablando en la radio sobre la situación económica del país. Sus vaticinios eran tan terroríficos que, ante la posibilidad de caer en el más completo abatimiento, he optado por mandarlos a él y al programa a hacer puñetas, poner el disco de Gloria Gaynor y lanzarme a bailar.

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