sábado, 22 de febrero de 2020

LOS EFECTOS DE LA FALTA DE ALICIENTES SOBRE LA SALUD


En primavera, verano, otoño, invierno... En todas las estaciones cruzo la aldea montada en mi viejo cacharro, y siempre los encuentro en el mismo lugar: al hombre, sentado en un poyo en la puerta de su casa; y a las tres mujeres, debajo de la marquesina de la parada de un coche de línea que nunca van a tomar.
La inmovilidad de todos estos seres es tan absoluta que parecen suspendidos en el tiempo; y si no fuera porque sus ropas van cambiando según la estación, pensaría que se habían convertido en piedra.
Cuando paso escuchando un cedé de Los 5 Latinos, me miro y los miro; y mientras las notas de ”Solo tú”, “Pequeña flor”, “Tú eres mi destino” se desparraman por mi habitáculo, no puedo dejar de comparar el entusiasmo que me mueve a mí con la indiferencia que los paraliza a ellos; mi exaltación con su apatía... Y al empezar a sonar “El humo ciega tus ojos”, me pregunto en qué momento la falta de alicientes de aquel perdido lugar les jodió el deseo a aquellas cuatro personas.

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