La primera vez que oí “Je reviens te chercher”, me prendé de ella. Ocurrió durante la celebración de un guateque en el chalé de una amiga, a las afueras de la ciudad. Recuerdo que enseguida que empezó a sonar reconocí la voz de Gilbert Bécaud, pero como no sabía de qué canción se trataba, me dirigí al lugar donde se hallaba el picú para informarme. Allí, la interesante desconocida que había puesto el disco me mostró el álbum que lo contenía, y añadió que lo había comprado aquella misma mañana en unos grandes almacenes. Y, mientras yo lo miraba y remiraba con el propósito de adquirirlo en cuanto tuviera ocasión, un sosias de Jean-Paul Belmondo me sacó a bailar...
Todo esto debió de suceder por los años de 1968.

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