sábado, 9 de noviembre de 2019

El deseo de vivir sin estrecheces


Me gustan mucho los pimientos verdes. Crudos o asados, me han producido siempre mucho placer; y, próximamente, pudiera ser que me dieran un auténtico alegrón.
Se trata de que un millonario, cuyo nombre no se ha dado a conocer, va a sortear una mensualidad de por vida entre los amantes de este fruto; e intuyo que me va a tocar a mí.
Mi presentimiento no tiene semejanza con esa ilusión que embarga a los que esperan ser los próximos acertantes del Euromillón, y que les hace verse en un casón y rodeados de cochazos. Nada de eso.
Lo mío es una especie de certidumbre; un convencimiento de que la suerte me va a favorecer, aunque no tenga ninguna razón para pensarlo. Además, si finalmente acertara en mi predicción y me cayera el sueldecito, no creo que mi vida cambiara demasiado. Yo a lo único que aspiro es a la tranquilidad; a vivir con desahogo; a no tener que estar siempre mirando el dinero... 

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