sábado, 9 de noviembre de 2019

Año 1960 - Adeodato y su innombrable condición


Vine al mundo cuando no se me esperaba; y, por ello, me pusieron Adeodato. Sí, así  como suena: A-DE-O-DA-TO; que significa regalo de Dios.
Como es un nombre enrevesado, unos me dicen Adeo; otros, Deo; y un viajante de fajas catalán que se casó con una del pueblo me llama Adéu.
Yo a todo me avengo porque soy de natural afable; aunque en el ánimo, me pesa el apelativo casi tanto como esa cosa que guardo dentro y que no puedo decir. 
Permanezco célibe porque sería un contradiós que me casara; vivo con una hermana solterona; y me dedico a la jardinería.
Las mujeres de por aquí dicen que soy un virtuoso injertador de geranios; pero a mí, lo que me gustaría verdaderamente es trabajar en el mundo del espectáculo. Me fascinan las vedetes y las artistas en general; y Monna Bell, cuando canta “Eres diferente”, me parece una diosa. No sé como en el Festival de Benidorm ganó “Comunicando”. Creo que entre una canción y otra no hay color.
Una vez, en la capital, me compré un vestido de lentejuelas y una peluca, haciéndole creer al dependiente que yo era un empresario teatral. Ahora, en la soledad de mi habitación y con ellos puestos, me emperifollo y me transformo en mi amada Monna. Y ya, delante del espejo, sólo me queda ponerme a cantar: 
“Eres diferente, diferente 
al resto de la gente...”

No hay comentarios: