sábado, 11 de mayo de 2019

La boda más hermosa


Cuando uno trata de belleza y/o amor, tiene que elegir bien sus palabras para no resultar cursi. Y en ésas estoy; intentando hablaros de estos temas sin caer en la ridiculez y el mal gusto.

Aquella boda fue tan hermosa que no creo que ninguno de los asistentes la olvidemos nunca. Se celebró en Montserrat, al comienzo de la primavera; y yo fui una espectadora excepcional porque, como mejor amiga de la madre de la novia, formé parte del cortejo.
La víspera de la ceremonia me instalé con la familia en el hotel que está enfrente de la Basílica; y, desde el momento en que llegamos hasta que nos fuimos, no dejamos de experimentar ese goce espiritual que provoca la contemplación de la belleza.
Mientras dábamos un paseo vespertino, vimos como caía la tarde y llegaba la noche a aquella montaña mágica; y al volver, asistimos sobrecogidos al canto de los monjes en el interior de la iglesia. Después cenamos y nos acostamos. Y a la mañana siguiente, cuando ya hacía rato que el Sol había barrido las sombras de la explanada, apareció la novia más guapa que os podáis imaginar...    

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