viernes, 14 de septiembre de 2018

Una situación pueblerina


En la ciudad, uno puede pasarse días enteros sin hablar con nadie. En cambio, en el pueblo esto sería imposible. A diferencia de la ciudad, en el pueblo no se concibe que dos personas que están próximas no entablen conversación; y así, lo habitual es estar todo el día de palique.
En las urbes, entre las creaturas que se conocen hay distancia; y uno sólo queda con los amigos de tanto en tanto. Por el contrario, en las poblaciones pequeñas todos estamos apretujados y nos vemos continuamente; no existe espacio ni tiempo entre nosotros.
Lo favorable de tal situación pueblerina es que nos es muy fácil relacionarnos con los demás; y ya se sabe lo beneficioso que es el trato para la salud. Y lo adverso es que si alguien nos hiere el amor propio, como no hay espacio ni tiempo para que se deshaga el agravio porque seguimos viendo a todas horas al ofensor, es fácil que éste acabe convirtiéndose en nuestro mayor enemigo. 

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