Queridas Ángela, Carmen y Lucía: mi mejor amiga es una mujer de gran bonhomía, pero el hado no le dio la capacidad de reconocer la belleza, y la pobre tiene un gusto pésimo. Antes, cuando vivía de una pensión y no podía hacer dispendios, vestía con sencillez; pero, ahora que le ha tocado la lotería, parece un árbol de Navidad. Continuamente se está comprando ropa y accesorios ¡y todo se lo echa encima! Y como es grandota, el resultado es espeluznante...
El mes que viene estamos invitadas a una boda mañanera. Se trata de una ceremonia civil; y Sole, mi amiga, ya me ha anunciado que va a acudir con vestido largo, tacones muy altos y diadema. Yo nunca he alternado con la alta sociedad y no sé lo que se juzga elegante y chic, pero diría que ir como Sole no.
¿Qué debo hacer, compañeras? ¿Tengo que decirle a mi amiga que su vestimenta no es adecuada? ¿He de dejar que asista al evento con el traje largo y haga el ridículo? Aconsejadme, porque ella está muy ilusionada con su look y yo no quiero herirla bajo ningún concepto.

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