viernes, 14 de septiembre de 2018

Tomar clases de baile de salón


En estos días que me invade la desgana, me acuerdo de aquellos sermones en los que los clérigos nos advertían de los peligros de caer en la molicie y nos apremiaban a luchar contra ella. Me pregunto si no estaré yo despeñándome  por ese detritus de descomposición espiritual que significa la grata pereza y no acabaré convertida en una gandula.
Durante toda mi vida he sido diligente y presta en el obrar. Pero ahora, esa fuerza que me impelía a hacer las cosas la siento con menos intensidad; y las más de las veces pienso que no merece la pena esforzarse. Siempre he sentido desdén por los remolones; y resulta que estoy comportándome como ellos.
He pensado aprender baile de salón. Quizá, si me decido, me ayudará a salir de este estado. 

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